Thursday, September 18, 2014

Tapete fomi

El jugador de 24 marzo de 1976, un golpe militar sacudió a la sociedad Argentina. Desde esa fecha, el aparato represivo, que llegó incluso antes de la conformación y el funcionamiento en el país - engranajes aceitados de procedimientos bestiales detentó en sus manos todo el poder público. El Estado Terrorista entonces surgió en todo su esplendor, su mejor ser la Doctrina de Seguridad Nacional. En su corazón, abrazó fraternalmente representantes de la oligarquía, la Patria Financiera y primos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, de la Patria verdadera torturador en esa altura de los acontecimientos. Desde lejos, el capital multinacional y el Estado aprobados. De más cerca, el poder judicial y el pueblo obedeció ignorados o decidieron ignorar, asustada. Desde las catedrales, la gran mayoría de la jerarquía de la iglesia mantuvo un silencio que, no pocas veces, parecía más una bendición.
En medio de este escenario fue que comenzó la depredación. Exteriormente, el ejército gobernó Argentina eligió el camino de apoyar a los regímenes más reaccionarios del continente también contribuyó en ocasiones para derrocar las autoridades constitucionales de países- y el apoyo de las más sangrientas aventuras intervencionistas yanquis vecino. En el interior, entronizaron genocidio.Según fascistas y delirantes - reglas de juego impuestas unilateralmente momentos, miles de ciudadanos de edad o apenas adolescentes, variada militante compromiso y algunos de ellos carecen de cualquier actividad política, fueron clasificados como enemigos potenciales y que engrosaron las listas siniestras que caracterizaron el proceso: los de los torturados, el tiro de la de los desaparecidos.
Eran los días de la implementación de un plan urdido y dirigido por los máximos dirigentes de las Fuerzas Armadas y luego se aplica un par de verdugos puramente suboficialidad y funcionarios intermedios, todavía en uniforme y arriba - cada vez más - la voz de los cuarteles. Esos eran los días de su deseo de restablecer la decencia asegurada pero enancaban en la corrupción, que dijo haber venido a traer paz, pero trajo la muerte, sino que reclamó la propiedad de quien robó cara familia emoción lagrimeaban pero destruyó. Eran, en fin, los días de los lobos y pieles de oveja sin la disimularan.
Ni los niños se salvaron de la apocalipsis. También formaron parte de la gran procesión de víctimas.Si sus padres eran los rehenes, se convirtieron en botín de guerra. Morir en la represión, ser sacrificados en el vientre, de haber sido torturado antes o después del nacimiento, de ver la luz en condiciones infrahumanas, para presenciar el avasallamiento sufrido por sus seres queridos, para ser regalado como animales, ser vendidos como objetos de consumo, que adoptará la misma enfermiza que había destruido sus padres, ser arrojado a la soledad de los hogares de ancianos y hospitales, se convertirán en esclavos carentes de identidad y libertad, como el destino que se había reservado los argentinos uniformados.
Historias terribles. Este libro tiene como objetivo recoger sólo algunos de ellos. Y las mujeres que entre el dolor y esperanza para la buscaron y siguen buscando hasta que encuentre a todos y hasta la realidad que claman por el castigo de los culpables.

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